Llevaba meses planificando mi primer gran viaje fuera de “mi
país” Ecuador, el destino inicial el
legendario Machu Picchu cuna de leyendas, mitos y misterios desde su re-descubrimiento
por el mundo occidental en 1911, tan cerca y tan lejos a la vez.
Salir por primera vez como viajero de su tierra es toda una experiencia
y más si el lugar elegido para hacerlo es tu vecino con el cuál no han existido
buenas relaciones históricamente, guerras y conflictos siempre por problemas de frontera que estuvieron
dividiendo una misma tierra en base a las momentáneas ambiciones. A pesar de que era muy chico recuerdo el
conflicto y finalmente la paz firmada en 1998.
Con estos antecedentes no sabía muy bien que iba a encontrarme del “otro lado”.
Diciembre 20 del 2014, con mucha incertidumbre y emoción partimos
con mi primo y su novia desde Quito hacia Huaquillas, la ciudad fronteriza del
lado ecuatoriano. Se escuchan muchas cosas sobre esta frontera,
ninguna buena. Definitivamente se siente algo en el ambiente al estar cerca de
Huaquillas quizás porque la zona fue muy afectada durante las guerras tiene una
energía extraña como de desolación. Al llegar nos encontramos con una ciudad
parcialmente adoquinada, zonas en construcción
y muchísimo comercio. Nos dirigimos al puente y avanzamos como pudimos con las
mochilas entre los autos que cruzaban desde Ecuador, enfrente a mitad del
puente, Perú.
No habíamos terminado de cruzar el puente y a la mitad los colores
de las barandas cambiaron del amarillo,azul y rojo al rojo con blanco; y con
ello una explosión de gente vendiendo, comprando, llevando, gritando. Parecía que
entramos a otro mundo, Aguas Verdes. Casas a medio construir y calles de
tierra con locales comerciales y
negocios de todo tipo en cada rincón. Dicen que es una de las mayores zonas de
trafico legal e ilegal del continente sudamericano y ya podía ver porque. No existe
frontera solo se cruza el puente pues el moderno edificio de migraciones está
lejos del pueblo sobre la ruta, nos tomamos un taxi y después de ingresar
formalmente por ahí fuimos hasta Tumbes.


Despues de la espera en Tumbes inicio el larguísimo viaje hasta Lima de casi 20
horas cruzando el desierto con el mar de custodio, nunca imagine que existiera un verdadero desierto
con dunas de arena, rocas y casi nada de vida tan cerca y que fuera tan grande,
era como estar cruzando un paisaje de Egipto o el Sahara.
Lima una ciudad gigantesca en todo, desde su tamaño hasta su
desigualdad social. Miraflores, San Isidro y Barranco eran únicas y brillaban
con luz propia a diferencia de todo el resto de la ciudad, sucia,
descuidada y destruida. Pasamos navidad con la suegra de mi primo que vivía
en Lima , el 25 de Diciembre una verdadera guerra de juegos pirotécnicos que duraron
mas de 3 horas seguidas estallo y el 26
arrancamos hacia Cuzco.
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| Panorama de zonas perifericas de la ciudad |
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| Panorama de la zona norte de Lima |
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| Zona de Miraflores y Barranco |
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| Miraflores es como viajar a otro lugar fuera de Lima |
22 horas de viaje después, estábamos en la ciudad imperial de Cuzco la capital
del imperio Inca y definitivamente lo más hermoso que tiene Perú. Mareas de
turistas invadieron Cuzco para pasar año nuevo, así que debíamos apresurarnos
en llegar al sagrado Machu Picchu, finalmente el 28 de Diciembre partimos en
una mini-van hasta la Hidroeléctrica de Aguas Calientes desde donde se debia
caminar casi 12 kms por las vías del tren, la forma más barata de llegar al
pueblo de Aguas Calientes también llamado Machu Picchu pueblo .
Cuzco, la ciudad Imperial
Después de todo el viaje armamos las carpas en un camping cerca del ingreso y a la mañana
siguiente subimos los casi 2 kms hasta
la entrada donde gente de todo el mundo trataba de ingresar por las boleterías que
casi siempre estaban llenas. Había de todo en la zona de la entrada parecía un
disneylandia para los turistas.
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| Mientras ibamos por las vias del tren aparecio el otro lado de la cara Inca, sin saberlo estaba fotografiando a Machu Picchu |
Finalmente ingresamos y después de unos pocos
metros curvamos y ahí estaba, detenido
en el tiempo, tan mágico y vibrante. Horas de exploración dentro del complejo y la ciudadela, era
como viajar en el tiempo sentir toda la energía que guarda el lugar y quedarse
soñando en descubrir todos los misterios
que oculta, algo era seguro para mí, los Incas habían recibido ayuda externa .
Cuando finalizamos el viaje sabía que esto recién estaba
iniciando, había descubierto mucho sobre el lugar que visite pero más
importante había descubierto muchas cosas en mi interior…sabía que tenía que
seguir caminando hacia nuevos horizontes, mi vida como viajero había comenzado.
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| Diciembre 29 del 2014, coronamos el Machu Picchu! |